Luchando

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Muchos te dicen que el camino es largo, duro y desesperante en muchos momentos. Insisten en que es muy difícil, muy lento…Te cuentan que ellos han vivido momentos en los que han pensado en tirar la toalla, en los que no veían más que oscuridad, y que se han quedado calvos por el estrés que genera emprender. Primero te sueltan lo duro, la realidad en toda su crudeza, pero al final siempre asoma una pequeña sonrisa en sus bocas y la frase que renueva tu ilusión del principio: «Pero ha merecido la pena». Y ahí siguen, trabajando duro cada día, con sus días mejores y peores, con sus buenos y malos momentos, luchando por su sueño contra viento y marea, aprendiendo cosas nuevas en cada paso. La pasión e ilusión que un día les empujaron a lanzarse a emprender siguen vivas dentro de ellos, como una llama incombustible, que les llena de esperanza y ánimo para continuar la aventura sin desfallecer, siempre hacia adelante.

Nosotros hemos empezado hace muy poco en esto. Aún tenemos la ilusión intacta, a pesar de ir encontrando «piedrecillas» por el camino que tratan de desanimarte para que no sigas adelante. A veces lo consiguen durante un rato, pero enseguida le ponemos esperanza y las dejamos atrás. Otra veces les ves rápido el plumero: tienen miedo a los nuevos, cargados de aire fresco, a la competencia…Son sentimientos muy comprensibles. Ellos llevan mucho más camino recorrido que tú y saben lo difícil que es. Tratar de espantarte les aligera el viaje, menos competencia, menos agobios para ellos. Algunos ratos se creen mejores que tú solo por llevar más tiempo en esto, pero se equivocan de enemigo, todos estamos en el mismo barco. La competencia siempre da un poco de miedo, pero hay que darle la vuelta y enfocarla como lo que es: un impulso para seguir trabajando, para seguir innovando, para buscar algo nuevo que te diferencie, hay sitio para todos.

Y en esas estamos, en el vaivén de sentimientos que es emprender. Tratamos de aprender a cada paso, un poquito cada día, buscando hacerlo rápido, soñando con el éxito y una vida en la que sentirse realizado. Y nos vamos cruzando con muchos soñadores maravillosos de los que aprender mucho también. Y es un placer empaparte con su sabiduría, con su experiencia, escucharles en sus relatos.

Trabajamos muy duro cada día para sacar un nuevo producto adelante. Pasamos muchas noches de insomnio dándole vueltas a miles de ideas que disparan tu adrenalina. Nos tiemblan las piernas cuando llega el momento de exponer al público por primera vez. Y por fin nos sentamos cinco minutos, tan solo cinco, para saborear la aprobación del público, sus palabras de ánimo, sus ojos curiosos que buscan la novedad, la diferencia, tu arte.

En esos cinco minutos piensas que esto está mereciendo la pena mucho. Que si consigues vivir de ello en un futuro relativamente cercano te vas a sentir muy feliz. Y te levantas del mini reposo dispuesto a volver al trabajo con la pasión que has puesto desde que comenzaste esta aventura.

Estamos a tope de energía, de ilusión y de esperanza, cruzando los dedos para que esto salga bien. Con ese “no se qué” que te dice que esta vez sí, que va a funcionar, que el esfuerzo recompensa.

Este domingo volvemos a Zaragoza, la ciudad que nos ha acogido con los brazos abiertos en sus mercados. Volvemos con el apoyo de compañeros de profesión que te abrazan e impulsan con sus consejos y ayuda. Volvemos con el público receptivo que cualquiera sueña con tener, y que es una realidad que recompensa el duro trabajo, las tardes de frustración y los dolores de cabeza cuando no salen las cuentas. Volvemos a coger oxígeno para seguir luchando, peleando y trabajando por este sueño.

Nos sentimos muy vivos y sonreímos al futuro valientes con nuestro proyecto bajo el brazo. ¡A por el éxito!